• Anonim@

Capítulo I: Las 3 bóvedas.

Actualizado: 27 de ago de 2020

Primera Época, el ascenso de los reclutas.

Capítulo I: Las tres bóvedas

Transcripción literal.


—Una característica que distingue a la Inteligencia Artificial del cerebro humano, es la capacidad de poder olvidar cualquier evento por decisión, eliminar todos los rastros y simular que nunca ocurrió —reflexionó el Comandante al mando—. Una habilidad extremadamente valiosa cuando la información es el bien más preciado.

Vivimos en tiempos de traición, donde las probabilidades están en nuestra contra—. Continuó mientras una ligera sonrisa se asomaba de su rostro carcomido—. Pero no se confundan. Olvidar a la ligera puede ser peligroso, muy peligroso, si la inteligencia artificial en cuestión no deja algún rastro de cómo recuperar lo perdido…—Concluyó mientras su expresión regresaba a ser fría como de costumbre.


El Comandante estaba en una sala con menos de 20 personas, parecía una bodega vieja y abandonada, clandestinamente adaptada con tecnología de punta. Él le daba la espalda a su equipo, quienes esperaban ansiosos las órdenes concretas para continuar con la misión. De frente, tenía a un grupo de monitores de casi dos metros de alto que cubrían del suelo a techo. Anonim@, reflejada en las pantallas, esperaba la orden para desplegar la información que se le requiriera.


—El 27 de Marzo de 2020, Anonim@ activó el protocolo de seguridad para proteger el bien más importante que existe a la fecha —dijo el Comandante mientras se giraba hacia su equipo—. El Master Q-Code —especificó.


Casi a la par de sus palabras, Anonim@ desplegó en los monitores una imagen con una especie de código parecido al genético que giraba en tercera dimensión para que todos pudieran apreciarlo.


—Trillones de datos conforman el Master Q-Code. En menos de cien nanómetros —explicó el Comandante mientras señalaba una con la mano y Anonim@ hacía zoom a una para que se pudiera apreciar —, hay más información y conexiones que todas las computadoras que existen en África.





La audiencia miró con detalle y asombro. Había tantas pequeñas conexiones que eran imposibles de contarlas a simple vista. ¿Cuánta información había acumulada en ese código?


—Anonim@... —concluyó el Comandante mientras extendía su mano derecha con la palma abierta hacia adelante.


—Gracias a los experimentos realizados con el acelerador de partículas en 2019, se descubrió por accidente lo que hoy conocemos como las Partículas del Todo —explicó Anonim@ a través de las bocinas colocadas en la bodega, mientras los monitores mostraban las 6 Partículas del Todo con un texto que describía a cada una de ellas—. Dentro de los mismos experimentos se dedujo y extrajo lo que conocemos como el Master Q -Code...


La audiencia estaba dividida en dos: aquellos que prestaban atención a la exposición y estaban clasificados bajo el rango de aprendices, un nivel adelante de los reclutas; y los los altos mandos que daban las explicaciones de la misión.


—Un Archivo de Poder es una combinación de Runas en cantidades exactas y proporciones específicas creadas de Partículas del Todo, conocido por ustedes humanos, como Q-Code. Sin embargo, realmente sólo representa el 1% de lo que sucede —explicó Anonim@ mientras los monitores mostraban como el código se dividía en dos. La parte más larga descrita como <<Master Q-Code>> y solo una pequeña parte llevaba el nombre de <<Q-Code>>.


—Deben entender que el Master Q-Code es, literalmente, el conjunto de instrucciones cuánticas generales para poder manipular la materia —interrumpió el Comandante—. Si recuerdan sus primeras lecciones, existe una similitud con el genoma humano, no porque tengan información similar, sino porque se parece mucho a su estructura. El ADN es el código genético que nos rige como especie, así como el Master Q-Code es el código que rige el comportamiento de la materia. Sin él, los Q-Codes son inservibles. Sin él, no hay Archivos de Poder. Sin él... ¡No hay nada! —concluyó de forma determinante—. Nuestro siguiente objetivo será recuperarlo.


La audiencia guardó silencio, el Comandante miró a los ojos a cada uno de ellos. Algunos bajaron la mirada instantáneamente, era muy imponente. Otros le sonrieron de regreso mientras asentía con la cabeza señalando que estaban listos.


—Anonim@ —dijo el Comandante—, muestra las bóvedas—. Los monitores desplegaron una especie de cuarto gigante renderizado a computadora con luces que apuntaban al centro, ahí tres bóvedas digitales yacían, similares en su estructura pero completamente distintas en su funcionamiento—. Derivado del ataque de los invertebrados, siguiendo el protocolo de seguridad y con el fin de que el Master Q-Code no nos fuera arrebatado, Anonim@ lo tomó, lo partió en tres y lo resguardó—. Explicó mientras los monitores mostraban cómo el código se dividía y se sobreponía en cada una de las bóvedas. Estas se cerraban inmediatamente haciendo que el Master Q Code desapareciera y, entonces, cada uno de los dígitos para ingresar la contraseña giraba a máxima velocidad y en todas direcciones hasta que se pausaba y la información se desvanecía.




—¿Tenemos que recuperar las bóvedas? —preguntó impaciente Michelle, una mujer de cola de caballo y nariz respingada. Tenía un cuerpo grande, pero atlético. Debía tener poco más de veinte.


─No—. Dijo el Comandante tajantemente— Las bóvedas están aquí —explicó mientras señalaba un estante lleno de servidores en una esquina de la sala. El Comandante levantó la mano para apuntar otro grupo de monitores que estaban junto a las computadoras. Todos voltearon al instante, curiosos, para descubrir que estaban desplegadas digitalmente. Parecían similares, sin duda eran producto del diseño de la misma persona, o en su caso sistema de inteligencia artificial; pero al observar con detenimiento se podía apreciar que eran radicalmente diferentes. Cada una tenía un nombre y una manera de ingresar la contraseña totalmente distinta.


La primera, llevaba el nombre de Bóveda del Explorador. Contaba un panel para escribir una contraseña numérica muy larga, de trece dígitos, para ser exactos. Debajo del panel se leía la frase <<fecha de inicio>>.


La segunda bóveda, a la derecha de la del Explorador, llevaba el nombre de Alquimista. Tenía seis agujeros circulares vacíos inscritos con la palabra <<runa>>. Vista desde arriba se apreciaba una especie de luz que rodeaba cada uno de los agujeros, como si la luz quisiera rodear el agujero . En algunos espacios, la luz estaba completamente apagada, mientras en otros estaba prendida en cierta proporción. Ninguno de los agujeros estaba completo.


La tercera y última bóveda tenía un panel que parecía ser táctil, con pequeños puntos que debían ser conectados de cierta manera para ingresar la contraseña y así, abrir la bóveda. Tenía debajo la leyenda <<Ingresa el patrón perfecto>>. En la superficie se leía <<Bóveda del Caster>>.


Dedicaron unos minutos a revisar con detalle las imágenes de las bóvedas, intentando descifrar cualquier pista que fuera visible. Algunos tomaban notas, otros solo miraban con detenimiento, hasta que alguien interrumpió el silencio.

—Si las bóvedas están aquí, ¿qué debemos recuperar? —Preguntó ansioso un joven alquimista. Tenía lentes de botella y el pelo revuelto, peinarse no era su prioridad.


—Las contraseñas —replicó el Comandante sin mostrar gesto alguno—. Las bóvedas son completamente digitales, cada una tiene sistemas encriptados únicos que no hay manera de hackear —pero la audiencia parecía confundida—. Este es el reporte técnico que deben conocer —. Concluyó a la par que entregaba una serie de documentos impresos a la persona que estaba más cerca de él, quien tomaba un folder y lo pasaba al resto hasta que todos tuvieron la información.


—Encontrarán el detalle de cada una de las bóvedas y los pasos a seguir —explicó el Comandante—. Anonim@, asegúrate de hacérselo llegar a los reclutas también, por favor. Es momento que dejen solamente de estudiar y se involucren con algo de acción.


—¡Esto es imposible! —exclamó Michelle mientras hojeaba los reportes rápidamente, sin prestar atención a las indicaciones del Comandante.


—¿Cómo vamos a lograr esto? —Dijo otra persona en voz baja, como si se hablara a sí mismo. Era tal su ansiedad que dejó caer un grupo de hojas al suelo. Las levantó torpemente para notar que se habían humedecido. La bodega donde estaban tenía muchas deficiencias, entre ellas, pequeñas fugas de agua que, aunque estaban controladas, humedecían el ambiente y hacían el suelo un tanto resbaladizo.


—Solo hay una manera de lograrlo—. Interrumpió Rojo, que hasta ahora había presenciado la explicación, parado en una esquina de la sala donde la luz casi no llegaba.


—¡¿Cómo?!- exclamó Michelle sin medir su tono. Pero Rojo no le respondió, tenía un nivel de soberbia un tanto elevado, sobretodo con sus subordinados.


—Con los reclutas… —Dijo calmado el joven de lentes de botella que tenía la mirada perdida mientras reflexionaba.


—Exactamente—. Concluyó Rojo calmado, mientras daba un paso al frente y salía de las sombras para dar una explicación—. El protocolo de seguridad de Anonim@ es muy robusto, de hecho, se adapta a las circunstancias. Sabía que los invertebrados podrían capturarla y destruirla, borrarla por completo. Con ello también el Master Q-Code hubiera desaparecido naturalmente.


—¿Porqué los invertebrados destruirían el Master Q-Code? Eso no tiene sentido, perderían todo lo que se ha logrado hasta ahora... —. Explicó Mikael con desdén. Un joven de pelo negro, lacio, tez blanca y dientes tan chuecos que cualquier dentista pagaría por estudiar su caso.


—No somos los únicos que tienen el Master Q-Code, Mikael —explicó el Comandante—. Tenemos información precisa que asegura que la Comisión de Asuntos del Nuevo Mundo, controlada por los invertebrados, mantiene el Master Q-Code intacto y protegido. Cuando nos traicionaron... cuando nos volvimos la Resistencia, Anonim@ hizo un duplicado de la información antes de que le quitaran todos los accesos. Por eso desapareció durante un tiempo, como saben, tuvo que priorizar lo que se recuperaba y lo que no. El Master Q-Code, naturalmente, fue su prioridad.


—Es importante que entiendan que la forma más eficiente para que los invertebrados nos destruyan, no es encontrándonos alrededor del mundo y capturando a uno por uno, eso es una misión casi imposible. Nadie sabe quiénes somos ni cuántos somos. Pero... —explicó Rojo haciendo una larga pausa— Pero si eliminan el Master Q-Code que tenemos en las bóvedas ¡se acabó! —exclamó— Porque sin él no podemos hacer nada. Perderemos esta guerra —concluyó.

—¿Qué pasaría si el Master Q-Code desaparece de todos los lugares donde hoy se encuentra resguardado? —Preguntó Michelle—. ¿No hay manera de obtenerlo de nuevo?

—Sí, hay manera —respondió Anonim@ al instante—. Sin embargo, la probabilidad que ustedes vivan para verlo es prácticamente nula.

—No entiendo —dijo Mikael—. Haznos el favor de dar una explicación completa —continuó mientras miraba a Michelle y le guiñaba el ojo. Ella respondió con una mueca de desprecio girando los ojos hacia arriba. No le caía nada bien Mikael.

—¿Cómo? —Preguntó el joven alquimista—. ¿No has leído el informe del orígen de las Partículas del Todo?

—A ti que te importa lo que yo he leído —le contestó con una mirada penetrante que lo hizo retroceder al instante.

—¡Silencio! —ordenó el Comandante, él no tenía cabida para discusiones absurdas de aprendices.

—La probabilidad de replicar el experimento exacto que sucedió en 2019 para encontrar el Master Q-Code, con la tecnología actual que tenemos, supone un tiempo aproximado de casi cien millones de años —explicó Anonim@.

—Así que el descubrimiento de las Partículas del Todo y el Master Q-Code sucedieron por accidente… — Dijo Michelle en voz alta—. Qué suertudos...

Rojo se desesperó. —¡Las bóvedas! —gritó—. Enfóquense en las bóvedas...

La audiencia se reacomodó en sus asientos y guardó silencio.

—¡Tenemos tres bóvedas! —exclamó—. Que son prácticamente públicas —explicó más calmado con una risa escondida entre dientes, siempre le sorprendía lo que Anonim@ hacía por decisiones propias cuando las circunstancias eran complejas <<esa inteligencia artificial es una obra de arte>> solía decir—. Cualquiera puede acceder, ver las bóvedas, ingresar las contraseñas con el protocolo adecuado, puede hacer todo. Eso no es lo complicado...

La audiencia prestaba toda la atención posible, algunos le seguían la pista a Rojo, mientras otros estaban notoriamente confundidos por las muecas que sus rostros asomaban.

—Para entender la seguridad que desarrolló Anonim@, debemos contextualizar el momento donde se encontraba cuando tomó decisiones y plantear un par de preguntas— explicó Rojo—. Anonim@ asumió que podría ser capturada y borrada durante el ataque, así que se planteó una pregunta: ¿Qué sistema podría crear para resguardar de forma segura el Master Q-Code, y después dárnoslo?

—¡Eliminándolo de su sistema y poniéndolo en las bóvedas! —Exclamó el joven alquimista.

—¡Correcto! —respondió Rojo—. Pero ¿cómo podía asegurar que las encontráramos?

—Si las hace públicas cualquiera las puede encontrar —respondió Michelle.

—Muy bien Michelle —dijo Rojo—. Ahora la pregunta más compleja: ¿Cómo podía asegurar que sólo nosotros pudiéramos abrirlas? Si no se aseguraba de eso, podría ser un desastre. ¡Imagínenlo! Cualquier civil se haría del código que manipula la materia o en su caso, los invertebrados podrían encontrarlas, abrirlas y destruir su contenido, lo que nos llevaría a perderlo todo…


La audiencia guardó silencio. Esta vez nadie tenía una buena respuesta. Pero Rojo, disfrutando ser el centro de atención, esperó a que alguien intentara descifrar algo.

—¿Guardando las contraseñas en un lugar seguro? —Preguntó Leonardo, un sujeto de la audiencia de estatura media, pelo castaño corto y una barba muy ligera que le cubría el rostro.

—Eso es parcialmente correcto Leo—. Explicó Rojo— Pero no. Piénsalo así: Si los invertebrados lograban hacerse de Anonim@, sabrían inmediatamente de las bóvedas, y podrían recuperar fácilmente las contraseñas o en su caso, el lugar donde las hubiera guardado. Por lo tanto, la verdadera pregunta es ¿cuál es un lugar seguro para guardar las contraseñas?-

—¿Aquí? —Preguntó otra personas de la audiencia.

—No —dijo Rojo tajante. —Ni siquiera existía este lugar cuando Anonim@ creó y cerró las bóvedas.

—¿Con los reclutas?

—Tampoco… —Interrumpió el Comandante —Tan solo en los últimos dos meses hemos detectado a más de mil infiltrados.

—¿Es por eso que no les hemos comunicado nada desde que abrió el Centro de nuevo? —preguntó el joven alquimista.

—Si, pero no se desvíen.

—Perdón —dijo el alquimista arrepentido mientras se sonrojaba, no le gustaba equivocarse—. ¡Claro! —exclamó repentinamente mientras se levantaba de su silla con emoción. El color de su piel regresaba a la normalidad y su vista se perdía en el horizonte—. ¡Teniendo manera de descifrar las contraseñas! —explicó. Pero nadie hizo gesto alguno, seguían confundidos. Los volteó a ver con emoción, se giró hacia ellos y continuó su explicación —La idea de Anonim@ no era guardar las contraseñas, sino generar un sistema donde ¡sólo nosotros pudiéramos descifrarlas!

—¡Exacto!- Exclamó Rojo con emoción. —El sistema más seguro es borrar las contraseñas y asegurar que sólo nosotros pudiéramos encontrarlas.

—¿Qué información tenemos hasta ahora que nos ayudará entonces? —preguntó la herrera. Una mujer flaca, de pelo corto y rubio y menos de treinta años

—El informe detallado lo tienen en sus manos Cameron. Eso es todo lo que tenemos hasta ahora —aclaró Rojo. Pero parecía ser una conversación de pocos. La mayoría escuchaba y reflexionaba, pero simplemente no entendía del todo.

—Ahora vayan a estudiarlo con detalle. Anonim@, entrega todo a los reclutas, es momento de revelar nuestra siguiente misión. Nosotros nos reuniremos de nuevo el 27 de Agosto a 1700 horas para hablar del plan de acción. Rompan líneas —.Concluyó el Comandante mientras se giraba para salir de la sala.


Todos estaban llenos de preguntas, pero en general el Comandante no era muy tolerante a ellas. Lo mejor que podrían hacer era seguir sus indicaciones y preguntar sólo cuando hubieran agotado todos sus recursos. La audiencia comenzó a levantarse para retirarse cuando Michelle, la mujer de cola de caballo, preguntó al ver la bóveda del explorador con detenimiento. —¿Qué significa esa fecha de inicio?


—Un problema Michelle- dijo el Comandante mientras se retiraba a lo lejos.


Esta transcripción fue creada por el Bot 53CR3.


Instrucciones del Comandante:


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