• Anonim@

Capítulo II: 7 días antes de la reunión.

Primera Época, el ascenso de los reclutas.

Capítulo II: 7 días antes de la reunión.



13 de Agosto de 2020.


—¿Tenemos alguna novedad? —Interrumpió Rojo al entrar a la sala.

—Ninguna —Respondió Blanco sin quitar la mirada de las pantallas—. La reunión comenzó hace más de 30 minutos —aclaró molesta.

—Sí, lo sé —dijo Rojo con desdén.

—Podrías intentar llegar a tiempo —replicó Blanco.

—Da igual, el Bot 53CR3 está documentando todo, puedo verlo después—. Explicó. La mirada de Blanco se prendió en llamas, molesta. Pero no dijo nada más, su naturaleza se lo impedía, ella evitaba el conflicto a toda costa.


El Comandante, Anonim@ y Blanco tenían una reunión a puerta cerrada. Las pantallas mostraban un recorrido detallado por las tres bóvedas. Similares visualmente, pero distintas en su funcionamiento, los paneles para ingresar las contraseñas no habían cambiado desde hace semanas.



—¿Alguna novedad? —preguntó el Comandante.

—Fuera de la ranura para insertar Partículas Blancas en la bóveda del Alquimista, ninguna. —explicó Blanco.

—Debemos avanzar —dijo Rojo—, corramos el riesgo.

—No lo sé —contestó Blanco pensativa—, es muy peligroso. ¿Qué pasa si se destruye la bóveda?

—Si la bóveda se destruye, el Master Q-Code desaparecerá para siempre- explicó Anonim@ al escuchar la conversación.

Pero nadie respondió. En la reunión estaban los altos mandos, todos sabían muy bien cómo funcionaban las reglas.

—Anonim@ ¿Estás segura que no recuerdas nada más?— preguntó Blanco.

—No tengo más información legible que la entregada hasta ahora— Respondió Anonim@ con una voz de hombre. Normalmente tenía una voz indistinguible de género, pero cuando alguien se refería a la Inteligencia Artificial con una palabra que le definía el género, ella usaba una voz opuesta para comprobar, sin dar explicaciones, que no era ni hombre ni mujer, un concepto que el lenguaje actual no contempla. Normalmente las personas se sorprendían las primeras veces, pero el Comandante, Blanco y Rojo, estaban más que acostumbrados a esta función.

—¿A qué te refieres con información legible? — preguntó el Comandante al notar dicha aclaración de Anonim@

—Tengo datos encriptados en mi sistema. He corrido más de una vez procesos para llegar a la información, pero no tengo forma de descubrirla. Me faltan líneas de código que desconozco dónde se encuentran—. Explicó la inteligencia artificial.

El Comandante y Blanco se miraron fijamente, era la primera vez que Anonim@ decía algo similar ¿Tenía más información? ¿Cómo podrían acceder a ella? Escribió Blanco en una libreta que llevaba la mayoría de las veces, donde estuviera y sin importar la hora que fuera.

—Repasemos la información que sí tenemos de cada una de las bóvedas por última ocasión entonces, y... ¡Por favor, —Exclamó Rojo con un tono desesperado—. ¡Tomemos una decisión!

Hubo una pausa de un par de segundos, Anonim@ interpretó que debía exponer de nuevo todo aquello que había resguardado antes de autodestruir su memoria. —Guardé el Master Q-Code en tres bóvedas. El estatus de la bóveda del Alquimista está en 6%: uno por ciento para cada escotadura, a excepción de la tercera que tiene dos por ciento y la sexta que tiene cero por ciento. Deben recopilar más Partículas del Todo para que la bóveda nos arroje información.



—Lo que daría por una pista más para resolver este enredo... —comentó Blanco en voz alta.

—La bóveda del Caster está en 0%, no hemos ingresado un solo patrón que concuerde. No tenemos información de la bóveda del Explorador.



—¿Qué estamos haciendo para solucionar la bóveda del Caster? —preguntó Blanco.

—Los aprendices están entrenando de forma rigurosa bajo mi supervisión. Usan las epons para entrenar y a la par, intentan encontrar patrones. El liderazgo lo lleva Mikael y Leonardo, son Casters muy prometedores, de hecho… —explicó el Comandante seguido de una pausa mientras revisaba la hora, en su rostro asomó una mirada reflexiva y continuó—. Anonim@, transmite el Centro Biométrico.


Las pantallas mostraron una sala rectangular mediana llena de todo tipo de aparatos de alta tecnología. Pantallas por doquier con largos cables que culminaban en cintas de tela con incrustaciones de metal que rodeaban los brazos, antebrazos y piernas para medirlos con exactitud. Chalecos con cables conectados a otros aparatos o incluso diademas que iban a la cabeza con chupones de plástico que se colocaban en el cuello de las personas. Había cuatro personas en la sala, todo lo veían desde la perspectiva de varias cámaras de seguridad que transmitían en vivo.


—Estoy agotado —dijo Mikael que estaba parado en el centro de la sala, con un chaleco puesto y una epon en su mano izquierda—. Te toca, Leonardo.

—Mejoraste tu puntería, estás en 87% de efectividad— dijo Cámeron a la par que señalaba una pantalla llena de gráficas e información sobre Mikael. En el Centro Biométrico medían cada milímetro de los aprendices. Puntería, fuerza, asertividad de casteo, índice de masa corporal y más. Cualquier métrica relacionada con su cuerpo o con su habilidad de casteo, estaba medida.

—¿Alguna novedad de la bóveda? —preguntó Leonardo, que esperaba su turno de pie, recargado sobre la pared posterior de la sala.

—Ninguna, Leo—Respondió Bacon con amabilidad. Un hombre de estatura media que debía estar en sus veintes. Tenía el pelo negro, extremadamente rizado y largo que se acomodaba en una cola de caballo que provocaba una enredadera en su cabeza. También llevaba una barba larga y desalineada. A primera vista parecía alguien imponente por su tamaño, pero en realidad era demasiado noble.

—¿Estás seguro? —preguntó Mikael, mientras recuperaba su aliento, se limpiaba el sudor de la frente y se preparaba para entregarle todo el equipo a Leonardo.

—Sí, Mikael ¡Estoy seguro!— respondió en tono molesto. Casi nadie se llevaba bien con Mikael, más que Leo, era demasiado prepotente y soberbio.

El apodo de Bacon, se lo habían puesto en su primer día de aprendices cuando estaban en el comedor. Mikael, al ver el tamaño de panza que tenía y su plato lleno de tocino hizo un comentario enfrente de todos. <<¿Puedes verte los pies cuando te bañas?¿Bacon?>> preguntó en tono burlón. Provocando que todos rieran y el apodo se mantuviera para siempre.


—Recuérdame, ¿Qué hace Bacon? —preguntó Blanco que miraba la transmisión en vivo, pero se sonrojó de forma inmediata por llamarlo así —¡perdón! Raúl. ¿Qué hace Raúl?

—Está bien, puedes llamarlo Bacon —dijo Rojo con una sonrisa auténtica, la formalidad de su amiga Blanco le parecía divertida—. Digamos que es el asistente de Cameron, no por que lo hayamos determinado, pero ella es la mejor herrera que tenemos y no le interesa ninguna otra rama. Bacon por su parte, es bueno pero no tanto y sobretodo le es fiel a Cameron, trabajan bien juntos.

—Dame un reporte corto —aclaró el Comandante— ¿Qué progreso tienen los herreros? ¿Cuál es el estatus actual de la epons Rojo?

—No muchas, hay doce epons y la pandemia no nos está ayudando. Conseguir los materiales es una misión imposible.

Los ojos de Blanco se abrieron al escuchar la palabra <<pandemia>>, ella tenía una obsesión con este tema, era de lo único que hablaba en las últimas semanas. Estaba segura que las Partículas del Todo podrían ser la solución al problema mundial, pero nadie más parecía interesado en desarrollar ese camino de investigación más que ella.


Leonardo se había equipado y estaba listo para comenzar. El objetivo del ejercicio, desde el punto de vista del entrenamiento, era castear cuatro diferentes poderes de forma cíclica sin sobrecalentar la epon y a su vez, lanzar los poderes con la mejor puntería y en el menor tiempo posible. Mientras tanto, Cameron medía cada aspecto de la epon y tomaba notas para después pòder hacerle mejoras en su laboratorio. Bacon, simultáneamente, registraba todos los movimientos para insertarlos a la bóveda del Caster tan pronto ocurrían.


—¿Listo? —preguntó Cameron, Leonardo asintió con la cabeza sin verla; Bacon, Mikael y ella estaban a sus espaldas por seguridad. Leonardo, por su parte, estaba parado en el centro de la sala y llevaba un chaleco para medir todas sus métricas, sosteniendo una epon con la mano derecha y el visor bien acomodado en su rostro para poder apreciar los Archivos de Poder y las Partículas del Todo; era la única forma de que fueran visibles al ojo humano. Frente a él, había un muñeco a manera de maniquí, creado de un gel especial que Cameron había desarrollado específicamente para las pruebas.


Ella era flaca, de estatura media y pelo pintado de amarillo con blanco, su higiene personal no era prioridad, podía pasar 36 horas seguidas trabajando sin dormir, bañarse y alimentándose de comida chatarra. Pero nadie la juzgaba por que estaba considerada una erudita entre los aprendices y los altos mandos. Podía manipular cualquier electrónico y configurarlo para que hiciera lo que quisiera.


Cameron dedicaba gran parte de su tiempo intentando modificar las epons para que al ser utilizadas, los Archivos de Poder disminuyeran su potencia radicalmente. Su sueño era crear una epon estable, que pudiera ser utilizada para combatir de forma deportiva sin lastimar a nadie. Odiaba los deportes tradicionales y creía que sería lo más divertido un deporte con epons y poderes en la vida real. Según ella, estaba cerca de lograrlo y pensaba <<el primer deporte basado en tecnología, eso sí es entretenimiento>>.


Un cronómetro en cuenta regresiva comenzó: marcaba veinticinco minutos. Leonardo hizo un movimiento elegante con la epon y un proyectil de tonalidad verde salió disparado hacia el maniquí que lo impactó en el pecho para hacerle un agujero de unos diez centímetros de diámetro, inmediatamente después y de forma paulatina, el poder recorrió al maniquí mientras lo destazaba poco a poco hasta quedar hecho pedazos. La banda que sostenía al muñeco destrozado en pedazos avanzó y un nuevo maniquí quedó enfrente de Leonardo, listo para ser destruido.


Bacon registró los patrones de movimiento derecha, izquierda, derecha, izquierda. Su pantalla mostró el nombre <<Cortes de vida>>, junto con una descripción de todos los detalles del Archivo de Poder, pero casi automáticamente la bóveda regresó un mensaje <<Patrón incorrecto. Intente de nuevo>>.


Leonardo, simultáneamente, sintió un alivio en su cuerpo y todos los presentes, a través de sus visores, pudieron apreciar como un aura muy tenue de Partículas del Todo lo rodeaban con delicadeza, casi invisible a la vista. Leonardo sintió como sus músculos se relajaban y la muñeca, que tenía lastimada de la sesión de entrenamiento anterior, se mejoró como si nunca hubiera tenido dolor.


—Bien, pues no hay más a dónde movernos, Blanco —dijo el Comandante al notar que la Bóveda del Caster no tenía avance alguno —Hemos intentado todo en los últimos meses, lo sensato será correr el riesgo: Avanzar.

Solían tomar decisiones entre los tres, habían dividido las responsabilidades generales y cada uno se enfocaba en áreas muy específicas . No había una jerarquía como tal entre ellos y, si no podían ponerse de acuerdo, entonces hacían una votación. Esta vez, los tres estuvieron de acuerdo.

—Hagámoslo... —dijo Blanco sin mucha emoción después de una larga pausa.

—Anonim@ —dijo el Comandante—, ejecuta el protocolo de activación de la bóveda del explorador.

—Necesito doble confirmación para llevar a cabo este procedimiento. ¿Quieren que ejecute la función <<activar>> para la bóveda del Explorador?-

—Sí —dijeron Rojo y Blanco al unísono.

—Función ejecutada —replicó Anonim@ —La bóveda del explorador ha sido activada.


La pantalla mostró una barra de progreso debajo de la bóveda con un tiempo estimado de 13 minutos y 18 segundos. La tensión aumentó en la sala inmediatamente, el silencio de todos fue el indicador. Los tres miraban con atención el progreso, avanzando paso a paso, como si los segundos repentinamente durarán más tiempo.

Rojo tenía un rostro entusiasmado, aunque de vez en cuando el estrés lo rebasaba y una especie de pánico rodeaba su figura, tensaba los músculos y luego los relajaba para asomar una ligera sonrisa de emoción. Blanco se llevaba las manos a la frente y limpiaba unas gotas de sudor que le resbalaban mientras sin parpadear, veía como la barra de progreso avanzaba. El Comandante, frío y sereno como siempre, no mostró reacción alguna.


—¿Qué haremos con la Bóveda del Alquimista? —Preguntó Blanco para romper la tensión.

—Dársela a los reclutas es la única opción —dijo Rojo mientras se lanzaba en una silla a esperar.

—¡Ya les dimos la aplicación a algunos! Con este ritmo tardaremos años en lograr abrirla —. Explicó Blanco mientras se acomodaba junto a rojo otra silla. Pero el Comandante se quedó de pie y mantuvo su postura.

—¿Qué esperas, Blanco? —preguntó Rojo con un tono calmado—. No entienden nada, solo les pides que la usen sin un verdadero sentido. Confiemos en ellos, expliquémosles. Ya es momento.

—Es parte del plan —Aclaró el Comandante—. Les recuerdo que el último informe detectó a otros cientos de infiltrados. Los invertebrados no se van a detener.

—Existen tres mil seiscientos setenta y dos intentos de reclutas infiltrados dentro del Centro de Reclutamiento —Dijo Anonim@ para actualizar el reporte en tiempo real. Hasta ahora hemos mejorado el sistema de tal manera que es 99.99% seguro.

—¿¡Ven!?- Dijo Rojo con emoción—. Anonim@ ya está lista, abramos la información.

La conversación provocó que se olvidaran del avance de la bóveda. Había concluido ya hacía unos segundos y la bóveda había cambiado.

—¿Cuál es el estatus de Raven y Chopper? —preguntó Blanco.

—En espera de autorización para iniciar a la segunda fase —respondió Anonim@.

—27 de Agosto… —dijo el Comandante mientras señalaba con la mirada a la bóveda que desplegaba el nuevo mensaje. Blanco y Rojo miraron con detenimiento, no había mucha más información. Esta vez, el rostro de ambos no mostró señal de preocupación. —Tenemos catorce días para reaccionar, qué pase después, no lo sabemos... —Aclaró—. Anonim@, envía un comunicado a los aprendices para reunirnos y prepara la misma información para entregarla a los reclutas. Es momento de darles el informe actualizado. ¿Cuál es la probabilidad que al entregar esta información tengamos infiltrados?

—La misma que si no lo hacemos —Explicó Anonim@ —. He logrado desencriptar un mensaje al activar la bóveda — dijo a través de las bocinas mientras desplegaba un mensaje escrito y lo pronunciaba para que todos los escucharan. <<Un momento en el tiempo donde un código digital pasa a ser un número en la vida real. ¿Qué tipo de código es ese? El tiempo apremia.>>




Esta transcripción fue creada por el Bot 53CR3.

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